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LO QUE HAY CON WILLIAMS

22/06/2021 | Por: Conrado Xalabarder
CRONICAS

El lunes 21 de junio tuvo lugar en el incomparable Palau de la Musica de Barcelona -joya modernista, Patrimonio de la Humanidad- el estreno mundial en concierto del Prelude y el europeo del Scherzo para piano y orquesta de John Williams, con la Orquesta Sinfónica del Vallés (OSV) dirigida por Marc Timón. A pesar de su breve duración fue el plato fuerte de un evento donde el compositor catalán incluyó repertorio propio y donde no faltaron temas emblemáticos del legendario Williams. Fueron dos horas de música de muy alto voltaje, con emociones muy diversas, una audiencia muy entregada, un aforo muy concurrido, y pese a algunos errores se cerró con éxito, pero quizás lo mejor fuera que la mayoría de la gente había acudido por John Williams y salió habiendo conocido al compositor Marc Timón.

No conocía la pieza estrella del concierto, el Prelude and Scherzo for Piano and Orchestra, que interpretó al piano con delicadeza Gloria Cheng, venida expresamente desde Los Angeles para participar en ese momento y no en los otros con música de Williams. Hay una grabación de esta obra por Lang Lang (esta), así que cada cual se formará su opinión. La mía es muy positiva, pero mi parecer es irrelevante. Lo que me gustaría compartir son dos opiniones de músicos por los que tengo un alto respeto profesional, personal e intelectual, y que discreparon en el Club MundoBSO sobre esta pieza.

  • Gerard Pastor: "Este Prelude and Scherzo es fenomenal. Me gusta la inclusión del Preludio. Qué bien sabe meter Williams material previo en sus revisiones o cuando compone material cronológicamente invertido en sus películas. Para mí de las mejores obras sinfónicas de concierto de lo que llevamos de Siglo XXI."
  • Arturo Díez Boscovich: "Es una obra que escuché hace tiempo, y no me gustó. No acabo de entender el por qué de esa pretenciosidad o la dureza de su sonoridad siendo un Scherzo de concierto... pero tuviera la denominación que tuviera simplemente es una obra que no me dijo gran cosa."
  • Gerard Pastor: "Puedo entenderlo. Es un lenguaje muy distinto al que estamos acostumbrados. Sin embargo, a diferencia de otras obras de Williams en la que mi sensación era de escuchar algo puramente especulativo, en esta obra, le reconozco bien y es lo que me gusta, una conexión entre lo que podría llamarse sus dos mundos. Las cuatro notas del tema principal son las mismas que en The Post (ver), cuatro notas que forman un tetracorde menor muy personal de Williams. Tiene también esa especie de doble coda que usa en Tintín o en Harry Potter al final que es muy característica. Esta dureza que comentas imagino que sería algo como lo que podemos encontrar en la parte central del tema de Milú (ver) entre el minuto 1:20 y 1:27. La diferencia aquí es la longitud y complejidad. Williams es un tipo muy consecuente internamente en sus obras y domina dos cosas de manera muy clara: 1) la complementariedad temática (por eso va encadenando material nuevo y uno no se pierde en el discurso) y 2) la longitud en base al grado de contraste entre los elementos de sus obras. En las obras para cine en general no dispone de longitud, lo que hace que sus temas tengan otro tipo de contraste, que limite el material que presenta, la forma resultante, etc. Esta obra es en líneas generales, mas compleja desde un punto de vista compositivo. En general, en música la longitud es igual a complejidad. (complejidad, que no calidad). No es un lenguaje fácil, lo sé, pero tras haber escuchado varias veces esta obra, a mí me engancha y no me suelta. A parte la encuentro de una orquestación genial y una relación piano-orquesta muy elaborada. Me pondría a enumerar multitud de pasajes que me parecen de una originalidad fantástica pero para citar dos, me quedo con los glissandos del 7:35 (ver) o trinos de piano-maderas del 7:55. Y no los encuentro efectos gratuitos, sino que la música lleva allí. Pongo este enlace porque es el único donde se puede ver lo que comento. Personalmente se me hacía extraño como arrancaba el scherzo, así que aplaudo la inclusión de un preludio y lo bien interpretado que ha sido por parte de Gloria Cheng (quién ha tenido mucho que ver en esta ampliación y compleción de la obra), Marc Timón y la OSV.
  • Arturo Díez Boscovich: "Sinceramente creo que en general Williams, en su música para concierto, quiere de alguna forma demostrar a la crítica especializada y a otros compositores de música seria que él puede hacer también música que no entra fácilmente y de muy compleja elaboración. Y ese es el Williams que menos me interesa. Exceptuando su Concierto para Tuba y Orquesta, donde le reconozco en cada compás, el resto de su música para concierto no acaba de encajarme plenamente. Siendo mi compositor favorito. Pero esa es mi opinión personal! Simplemente. Y ojo que siempre es de celebrar que se toque Williams y mi enhorabuenisima a Marc Timón por ese seguro gran concierto. En fin, es mi opinión y tan sólo es mi opinión. Realmente es bastante más largo lo que pienso como para decirlo todo aquí, hay matices, y también obras sobre lo que no pienso eso al 100%. Su segundo concierto para violín me parece soporífero con todos mis respetos. Creo que John Williams no es del todo sincero al expresarse en el mundo de la música seria. Siempre lo noto impostado. Y digo todo esto a sabiendas de que no va a ser bien encajado."
  • Gerard Pastor: "Hay obras de concierto de Williams que tampoco me gustan, por una cuestión formal. Cuanto más larga es una música, más compleja es. Y la gran forma es algo que no todos los compositores y compositoras dominan. No creo que Williams sea un gran “sinfonista”, pero personalmente, este Scherzo si es una gran obra y muy excepcional en su producción. Como dices también, esta es mi opinión."

La interpretación que ofrecieron Timón al frente de la orquesta y Gloria Cheng al piano fue mucho más apacible que la grabada por Lang Lang. Hubo cámaras grabando el concierto, sería del todo interesante que se pudiera conocer para hacer la comparación y que debates tan interesantes como el de Pastor y Boscovich se ampliaran. Pero en este concierto con músicas de Williams no ha habido solo músicas de Williams (la mencionada y el repertorio clásico de Star Wars, Indiana Jones, etc) con una buena ejecución de la OSV, aunque la orquesta llegara algo agotada a la parte final y se produjeran algunos errores. En este concierto donde han sonado esplendorosas músicas de Williams han sonado también esplendorosas músicas de Marc Timón.

No ha habido oportunismo alguno en aprovechar el gancho Williams para mostrar la música propia, pero sí ha sido una oportunidad muy bien aprovechada y que además Timón ha sabido incluir con coherencia estilística y con absoluto respeto por la posición que le corresponde, en jerarquía incluso emocional, al legendario maestro: el concierto comenzó a despegar con una selección de Witches (10), que permitió a orquesta y audiencia entrar en calor. Luego vino la mencionada obra de Williams, que indudablemente no es apta para todos los gustos y oídos, pero un Picasso es un Picasso, y como tal genial y también polémico. Timón siguió con su rózsiana Coliseum (14) y su pletórica El pequeño mago (13) (nunca entenderé el empeño en poner títulos ingleses -Timón la llamó The Little Wizard- a películas que son 100% españolas), y este filme tiene uno de los más espléndidos temas principales del cine español en lo que llevamos de Siglo XXI. Sería maravilloso que Williams pudiera conocerlo.

The Beacon, Tribute to John Williams es una obra que Timón ha escrito como homenaje al compositor. Una obra que, como explicó, salió fruto de la necesidad de cerrar un ciclo que había comenzado siendo niño. Y ese faro (beacon) que ha sido Williams para Timón se ha plasmado en un lienzo donde se incluyen colores, texturas, incluso fragmentos de mosaico de creaciones de Williams pero puestas todas ellas en un cuadro que es categóricamente de Marc Timón, como Las Meninas de Picasso son de Picasso y no de Velázquez aunque este sea evocado en casi todas las líneas. Aquí es bastante parecido, pero la melodía -una gran melodía, por cierto- es de caligrafía clara de este compositor ampurdanés. En lo que a mi concierne y en mi opinión Marc Timón es un compositor de primera categoría, es inteligente, tiene conocimientos de cine y la cualificación suficiente (y sobrada) para responder con acierto a los diferentes retos que las películas sometena a los compositores cineastas. Pero de momento no ha encontrado el lugar que le corresponde, ni remotamente. Lo encontrará si persiste y no desfallece, este es un recorrido que a veces es fácil y en otras muy exigente. También hace falta que la industria y sus responsables, tantas veces ciegos y muchas más sordos, vean en él el potencial que yo le sé desde hace años y que ayer muchísima gente también pudo escuchar. Quizás haga falta que se produzca el anunciado encuentro con Williams -imposibilitado por la maldita pandemia- para que una foto de ambos maestros juntos estimule el apetito por contratarle de productores y directores. A veces estas cosas se necesitan para abrir puertas.

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