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DON BLACK. LETRAS CON MÚSICA

30/03/2021 | Por: Conrado Xalabarder
CRONICAS

Comentamos una entrevista de 80 minutos que Tim Burden le hizo al letrista Don Black, publicada en 2017. Don Black ganó el Oscar en 1966 por la canción Born Free, del filme Born Free (66), y ha tenido otras cuatro nominaciones. En su extensa carrera (filmografía en IMDB) ha colaborado con compositores como Barry, Bernstein, Quincy Jones, Schifrin, Lai, Legrand... de esta conversación resaltamos las partes más interesantes.

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Añoro aquellos días de canciones en las películas. ¿Cuándo es la última vez que se ha escuchado una canción bella en una película? Ya casi no sucede. Sí, están las de la Disney, o los dibujos animados, pero ya no te encuentras con un "As Time Goes By" o con "The Way We Were".

Don Black comienza explicando sus orígenes en el teatro londinense. Tras algunas canciones sin relevancia logró un enorme éxito con la letra de la canción Walk Away, lo que llamó la atención a John Barry, a quien había conocido en una tetería poco tiempo antes. Barry le ofreció trabajar en Thunderball (65), diciéndole que cantaría Tom Jones: así pues la canción debería ser muy masculina, y la hice. Pero apenas hablaron de la canción: He estado escribiendo canciones con John Barry durante cincuenta años. Recuerdo mucho más las comidas que lo que hablamos en ellas sobre las canciones.

Poco después llegó Born Free:

A Carl Foreman (productor de la película) no le gustaba la melodía de Barry, pues la consideraba demasiado sentimental. Y de hecho la sacó del filme. No fue hasta que Roger Williams la grabó y fue un gran éxito en América que la Columbia presionó para que regresara a la película y que pudiera optar a los Oscar.

Ganó el Oscar y hubo más motivos para la alegría: gracias al premio conoció a Henry Mancini, Elmer Bernstein o Lalo Schifrin, entre muchos otros. Con Bernstein haría True Grit, del filme True Grit (69). Afirma que el título de la canción siempre le ha parecido inadecuado, pero que fue una imposición de John Wayne. En un breve encuentro con el legendario actor -la única vez que se vio con él- este le dijo: Mientras se titule "True Grit" no me importa lo que hagas. Y es, según reconoce Black, que el título de la canción principal coincida con el de la película ayuda mucho a promocionar el filme.

Tras esa película, por la que recibió su segunda nominación al Oscar, trabó una gran amistad con Bernstein, trabajó frecuentemente con él y ambos hicieron un musical escénico, Merlin (83). En The Party (68) comenzó su colaboración con Henry Mancini. La canción Nothing to Lose se convirtió en la favorita de Blake Edwards y Julie Andrews, pero Peter Sellers se puso a hacer gestos en la escena y nadie se fijó en la canción. Guarda un afectuoso recuerdo de la canción (nominada al Oscar) Come to Me, de The Pink Panther Strikes Again (76), pues decidieron que en lugar de ser una canción cómica funcionaría mejor una romántica porque todo era una locura, tan disparatado, que podría funcionar como un gran chiste.

Ha sido el autor que más letras ha escrito para canciones de la saga James Bond, un total de cinco. Cuando hizo Diamonds Are Forever (71) a Harry Saltzman, el productor, no le gustó la canción por considerarla demasiado sexy, y  tampoco le gustaba la melodía de Barry, pero a Albert Broccoli (el otro productor) y a Shirley Bassey sí les gustó y la canción tuvo luz verde. Ya desde buen principio las canciones de esta serie se convirtieron rápidamente en una marca ineludible de las películas, y el público siempre las esperaba con expectación. Barry quería que las letras fueran sencillas y directas: una gran canción no es para una persona, sino para todas, afirma Black. Pero a la vez, explica, a Barry le gustaba meditar mucho y darle vueltas a las canciones. La de The Man with the Golden Gun (74) fue, sigue afirmando, la menos favorita de Barry porque la tuvo que hacer muy muy deprisa.

De todos modos, con Barry, con Bernstein, como con Mancini, Quincy Jones, Francis Lai o Michel Legrand destaca que el proceso de creación el mismo: ellos se sientan en un piano e intentamos sacar una canción. Nunca hubo angustia en ellos, sino mucha diversión. Eran muy profesionales.

Le gustó mucho poder seguir en la serie una vez Barry la dejó, y colaboró con David Arnold muy a gusto, siendo el primero de sus dos trabajos juntos Tomorrow Never Dies (97): Arnold trabaja diferente a Barry. Barry toca la melodía te dice "esto es lo que hay" y se va, pero Arnold escoge fragmentos de frases y las va colocando en la canción. Algo que tiene Arnold por encima de los Bernsteins, los Williams, todos es que canta mejor que ellos, tiene una voz fantástica. Llevo veinte años diciéndole "David, haz un álbum". De todos modos los productores de Tomorrow Never Dies decidieron cambiar la canción y relegaron la nuestra al final. Tuvimos que cambiar el título por el de Surrender.

No oculta las muchas veces que no ha tenido éxito y por ello da siempre el mismo consejo:

Debes recordar que la decepción es inevitable en esta profesión de letrista, o como compositor. No va tanto de talento sino de temperamento. Muchos abandonan porque no pueden vivir con el rechazo, pero es fundamental volver a subir al caballo cuando te hacen caer. He escrito espectáculos que no han funcionado, docenas de canciones que nadie conoce.

Estuvo viviendo 18 meses en Los Ángeles, hasta que decidió regresar a Londres: Hollywood es el único lugar donde puedes morir de ánimos, porque es imposible tener un mal encuentro. Todo es fabuloso. Curiosamente eso no me volvió cínico. Hay optimismo en todas partes. Todos te animan, aunque luego no quieran saber nada de ti.

Tiene un recuerdo especialmente cariñoso de Michael Jackson. Cantó la canción Ben, de Ben (72), una nueva nominación al Oscar. Durante meses el joven Jackson acudía regularmente a la casa de Black en Los Ángeles para jugar con sus hijos y hablar de canciones con él. Estaba enamorado de la estrofa de la canción que decía I used to say I and me. Now is us. Now is we, y estuvieron muy unidos. Cuenta que la canción favorita de Jackson era The Inch Worm, del musical Hans Christian Andersen (52). Pero todo se acabó entre Michael Jackson y su familia cuando apareció el padre de Jackson y le dijo a Black que toda relación con su hijo debía pasar por él. Nunca más volvieron a verse.

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