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CONCIERTO: HOLLYWOOD, LA ÉPOCA DORADA

13/06/2025
Marc Musquera

Hollywood, l’època daurada. De Korngold a Williams
ORQUESTRA SIMFÒNICA DEL VALLÈS
HEIDI HATCH
LUIS POSADA
Palau de la Música Catalana, 7 de junio de 2025

Como bien sabe el aficionado a las bandas sonoras, los conciertos con orquestas de temas y suites de las músicas del séptimo arte han ido creciendo en popularidad, hasta llegar a ser algo relativamente normalizado en muchas agendas de salas sinfónicas de todo el mundo. Incluso hay proyectos de orquestas íntegramente dedicadas a giras de bandas sonoras. Sin duda alguna es una gran noticia, y en Catalunya, la Orquestra Simfònica del Vallès ha apostado muy fuerte en sus últimos años en este ámbito, llegando al punto que nos ocupa: con el concierto de clausura de su temporada 2024-2025 dedicado no sólo a las bandas sonoras de cine, sino a las del cine clásico, la llamada Golden Age de Hollywood, la que cubre las décadas de los años 30 hasta 60 del siglo pasado.

Y para coronar dicha época, hubo música de Max Steiner, de Bernard Herrman, y de John Williams —como inequívoco heredero de la musicalidad de la Golden Age—, pero sobre todo de uno de los mejores compositores de esa época: Erich Wolfgang Korngold, sin cuya música no podría entenderse esa época dorada del cine estadounidense. Y para poner todo eso encima de la mesa no sólo hubo el apoyo de detalladas infografías y montajes de las películas referenciadas, sino que, en un gran acierto didáctico de Jordi Cos (presidente y responsable de programación de la Simfònica del Vallès), se añadió un narrador que puso en contexto toda la música que se fue escuchando, de forma inmejorable. Dicho narrador fue Luis Posada, una de las mejores y más reconocibles voces del doblaje —voz de Johnny Depp o Leonardo DiCaprio—, quien se encargó de introducir qué fue la Golden Age de Hollywood, por qué Hollywood se llenó de sueños y artistas de toda Europa huyendo de la Segunda Guerra Mundial, y en especial, quién fue Korngold, el genio vienés del siglo XX que compuso óperas, conciertos y ballets antes de llegar a Hollywood, maravillando desde temprana edad a sus maestros, Gustav Mahler y Richard Strauss.

El concierto empezó, en un claro guiño musical que se recogería al final del concierto, con la célebre obertura de Kings Row (42), donde el poderío de los metales y la percusión contrasta solemnemente con ese lirismo épico de las cuerdas, que tanto recuerda a… pero no avancemos acontecimientos. La Orquestra Simfònica del Vallès, bajo la batuta de Andrés Salado, interpretó esa obertura con gran energía y dinamismo y sentimiento, como la pieza merece, y a título personal, siendo la primera vez que la escuchaba en directo, creo que fue un comienzo inmejorable. Comienzo que culminó con la entrada de la solista invitada, Heidi Hatch, para interpretar el Concierto para Violín en Re Mayor, Op.35 (1945) del mismo Korngold, compuesto durante su época en Hollywood y donde supo otorgar el espacio de la música absoluta y las salas de conciertos al sonido de sus bandas sonoras hasta la fecha. La montaña rusa de épica, virtuosismo, delicadeza, fuerza, sencillez, lirismo y romanticismo del que hacen gala los tres movimientos del concierto fueron espléndidamente gestionados por el violín de Hatch, donde aparte de un gran sonido hubo momentos de complicidad musical, fácilmente observables por las sonrisas y las miradas que se dedicaban la propia Hatch, el director Andrés Salado, y algunos miembros de la orquesta. Cuando los músicos disfrutan en un escenario, se nota, y ése fue uno de esos momentos.

Tras el descanso, el programa aún tuvo un último momento dedicado a Korngold, con la enérgica suite de The Sea Hawk (40), película donde Luis Posada recordó la anécdota de cómo la censura franquista vetó dicho film hasta porque… el villano era Felipe II y su armada española. Metales y cuerdas a toda máquina en esta suite donde los vientos madera y sobre todo una percusión que se balanceaba entre la épica y ciertos aires folk con la pandereta, una gozada que hizo vibrar al público. Y sin dejar la épica, aunque sí su registro dramático, dejamos Korngold para introducir a Max Steiner y una potente suite de Casablanca (1942), cuyos arreglos incluyeron las variaciones de La Marsellesa y de la eterna As Time Goes By. Precisamente en La Marsellesa hizo hincapié la narración previa de Luis Posada, remarcando cómo la música puede significar resistencia, fuerza, de forma claramente narrativa, así como tuvo un emotivo recuerdo a su padre, Luis Posada Menéndez, actor de doblaje que participó en la misma Casablanca y del que se cumplen 100 años de su nacimiento este 2025.

Encarrilando el final del concierto, la narración de Luis Posada cobró especial énfasis participando por primera vez durante la ejecución musical y no únicamente como presentación previa, para explicar en tiempo real la importancia de la música incómoda y no bonita que Bernard Herrmann hizo para la Psycho (60) de Alfred Hitchcock, mientras la orquestra, entre impases de tensión, presentaba ese imponente tema principal y sobre todo las famosas puñaladas orquestales de la escena de la ducha, que tan perfectas son en la película. Y personificando el legado de los ilustres músicos de la Golden Age, el final del concierto fue protagonizado por el tema principal de Star Wars (77), obra de un John Williams al que la narración de Luis Posada lo presentó de forma contundente no como un plagiador, sino como la herencia viva de ese sonido de la Golden, con el mismísimo Korngold como declarado referente. Así, recuperando el guiño que comentábamos al inicio de esta crónica, el concierto jugaba intencionadamente al contraste entre Korngold y Williams (incluso en el nombre del concierto), cogiendo el testigo de tantos años de oir las acusaciones de plagio de Williams a Korngold, precisamente entre Star Wars y Kings Row. Como dijo Luis Posada, no es plagio, es herencia viva, y como tal se celebró desde el Palau de la Música como se merece: con la Marcha Imperial que supuso el bis del concierto (que no por previsible fue menos agradecido), y que fue recibido entre grandes aplausos del público y un gran goce y disfrute tanto dentro como fuera del escenario.

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