The largest site of film
music reviews in the world!
24 Years on internet
40.186 Bandas sonoras
8.832 Compositores
7.730 Opiniones de usuarios

Articulos

LA IMPORTANCIA DEL TEMA FINAL

23/04/2026
Conrado Xalabarder

Artículo relacionado: La importancia del tema inicial.

Lo que definimos en el artículo sobre el tema inicial, sirve para el tema final, aplicando simplemente sus obvias diferencias. Como punto de partida, hay que señalar que es la música que acompaña los títulos de crédito finales de la película, pero no necesariamente la última que suena:

  • Si los títulos de crédito vienen seguidos por una escena con música —como ocurre en películas con escenas extra o postcréditos—, esa música no debería considerarse el tema final, salvo que funcione como una prolongación de la propia música de los créditos. Al fin y al cabo, no deja de ser una extensión de un relato que había quedado inconcluso y, como tal, se vincula más con esa parte de la película que con los propios créditos.
  • Si los créditos no incluyen música, o si directamente no hay créditos finales, no puede hablarse de tema final. En ese caso, la última pieza que suene en la película no debe considerarse como tal. No obstante, el tema final puede iniciarse antes de los créditos y continuar desarrollándose durante ellos.
  • Un tema final puede consistir en una sola pieza o en la combinación de varias que hayan aparecido a lo largo de la película; también puede tratarse de un tema independiente que no haya sonado previamente.

Escena de créditos iniciales de One Flew Over the Cuckoo's Nest.

El caso de los títulos de crédito finales de One Flew Over the Cuckoo's Nest (1975), la película de Milos Forman con música de Jack Nitzsche, es muy singular: no contienen ni una sola nota musical. La última música que aparece en el filme es el tema principal, que ya había funcionado como tema inicial. Se trata de un momento de máxima expresividad y elevación, tan intenso que la única opción posible era el silencio posterior, que contribuye a dejar al espectador en un estado de impacto, invitándolo a reflexionar sobre lo que acaba de ver. Hemos realizado un vídeo en el que explicamos el efecto de ese tema principal.

Sin embargo, por una decisión difícil de comprender, en ediciones en DVD y otros formatos se añadió música a esos créditos, lo que desvirtúa por completo ese impacto. Por ello, recomendamos que, al ver la película, se quite el volumen en el momento en que la imagen se funde a negro.

Del tema inicial habíamos destacado que puede funcionar como una pista de despegue del filme —o, si se prefiere, como el aterrizaje de la audiencia en la película— y que, bien utilizado, constituye una excelente oportunidad para aprovechar ese momento en el que el espectador aún está a la espera. En el caso del tema final, su importancia es también primordial, pues es el que cierra la película y puede contribuir no solo a dar al conjunto del filme coherencia estilística sino también resolver algunas cuestiones dramáticas. A diferencia de lo que sucede con el tema inicial, un tema final sí puede ser el principal de la banda sonora porque la película ha acabado y ya se han establecido las cuotas de poder entre los temas.

The Sugarland Express (1974), la película que unió a Steven Spielberg y John Williams es un ejemplo magnífico de tema inicial y tema final que son el mismo pero con significación ligeramente diferente, tal y como se explica en este vídeo.

El tema inicial y el final pueden ser diferentes, idénticos o una variación de lo mismo. Hay una tendencia, bastante más habitual de lo que sería deseable, a insertar como tema final una o varias canciones, lo que suele responder a criterios comerciales, salvo que esa canción sea una versión de algunos de los temas musicales de la película, como es el caso de la célebre My Heart Will Go On, de Titanic (1997), que es una versión cantada del tema principal del filme. Pero en no pocas ocasiones esa canción resulta inapropiada porque el espacio de los créditos finales es el lugar idóneo para que el compositor aporte una conclusión a lo que ha sido el devenir de su guion musical. Lamentablemente, no pocas veces no se concede ese privilegio a la película (ya no al compositor) y se condena al compositor a hacer verdaderos equilibrios para que todo su discurso narrativo tenga sentido. Y eso no siempre se logra.

En la música de los créditos finales de Taxi Driver (1976) se resuelve la trama, en un formidable triple final consecutivo.

Sí lo logró Bernard Herrmann en Taxi Driver (1976) (ver vídeo) hasta el punto de aportar con su música (y también en su tema final) no uno sino tres finales diferentes a la película.

El sorpresivo tema final de Papillon (1973).

Otro ejemplo singular y magistral del uso e importancia del tema final es el de Papillon (1973), el filme de Franklin J. Shaffner con música de Jerry Goldsmith. En este caso, el tema final actúa como un auténtico anticlímax y reubica la película en un terreno inesperado. Tras la intensa carga emotiva de la escena de la huida y la expansión del tema principal en su punto álgido, en lugar de prolongar esa exaltación o cerrarla de forma equivalente, se impone un tema lúgubre y profundamente dramático.

Este desplazamiento emocional conduce al espectador hacia un territorio completamente opuesto al de la escena final, y ese cierre sombrío resulta decisivo. Deja claro que Schaffner no concebía la película únicamente como un canto a la libertad, sino como una declaración de denuncia en toda regla, también política, que pone en evidencia lo inhumano e inaceptable de la existencia de penalidades como la retratada. Sin ese gesto final de la música, esa idea no se expresaría con la misma claridad ni tendría el mismo impacto.

Veamos unos cuantos temas finales decisivos y fundamentales:

En Rosemary's Baby (1968), la nana inicial expresará a lo largo del filme el deseo de matenidad... y como tema final la aceptación de esta (singular) maternidad.

En Deliverance (1972), el tema final es fundamental para mostrar el quiebro psicológico de uno de los protagonistas.

En Close Encounters of the Third Kind (1977), la música de John Williams aprovecha el espacio de los créditos finales para desplegar toda la poética musical. 

Blade Runner (1982): ¿Final con esperanza o final desesperanzado? La música de Vangelis deja abierta la interpretación de lo que ha de suceder.

The Thing (John Carpenter, 1982), con música de Ennio Morricone, como final claramente apocalíptico que da respuesta a la duda que plantea la escena final.

Estos son solo algunos ejemplos de todo lo que la música puede aportar a ese espacio dentro de la película. Sin embargo, muchos espectadores se lo pierden, ya sea porque salen del cine sin detenerse a escuchar lo que la música quiere transmitir, porque las emisiones televisivas la recortan o porque simplemente se detiene la reproducción o se cambia de canal. El tema final es también la película.

Comentarios de los usuarios
Atención Una vez publicado, el comentario no se podrá modificar. Publicar
No hay ningún comentario

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia y nuestros servicios, analizando la navegación en nuestro sitio web.
Si continuas navegando consideraramos que aceptas su uso. Puedes obtener más información en nuestra Política de Cookies.

Cerrar