Para este caótico filme de docuficción, donde se mezcla ciencia ficcion distópica, imágenes reales, pasado, presente, realidad y fantasía la música intenta dar cierta cohesión ambiental y dramática. Mantiene la línea en el progreso narrativo, pero acaba por resultar una aportación más estética que dramatúrgica, especialmente en lo que concierne a las músicas para mostrar lo desolador. En lo que respecta a los breves retazos de optimismo y esperanza, se concentran en un sencillo y bello tema dedicado a los niños y niñas.
