Obra no cinematográfica, sorprendente y bien ejecutada incursión de RZA en el mundo de la música clásica, grabada con la Colorado Symphony bajo la batuta de Christopher Dragon, que combina melodías líricas con pulsos rítmicos más agitados, evocando tanto la tradición europea como la sensibilidad contemporánea. Inspirado en los cuadernos adolescentes de RZA, tiene un dinamismo teatral: momentos de tensión, liberación y contemplación.
