Notable partitura que el compositor desarrolla en tres niveles dramáticos, alternativa y fusionadamente: en primer lugar, la música de la inocencia para la protagonista, con hermosas melodías, transparentes, y con empleo de voz infantil; en segundo lugar, música dramática afligida y sentida; finalmente, la música de la indiferencia, con empleo de las Ondas Martenot que refuerzan un sentimiento de injusticia, de soledad.
