«La banda sonora de Bone Lake se basa en la idea de que toda verdad puede ocultar una mentira, y toda mentira puede contener su propia verdad. Cada decisión, cada emoción, se sustenta en la inquietante sensación de que hay una sombra oculta bajo la superficie. Gran parte del mundo sonoro surge conceptualmente del propio lago que da título a la obra: percusión sumergida, notas de un trío de cuerdas, retumbos graves que resuenan en las aguas abiertas. Pero en el centro se encuentra el saxofón clásico: creciendo, seduciendo, repicando, chillando, oscilando. Este núcleo metálico fluido se entrelaza con ondas ondulantes de electrónica y se adorna con brillantes destellos de piano, campanas y melodías de cuerdas exuberantes. El resultado es profundamente tierno, discordante en su franqueza e inquietantemente paciente. Las melodías clásicas familiares florecen y se difuminan en nuevas formas a medida que la historia se profundiza. En medio de la tensión, la partitura abraza momentos de absurdo teatral, deleitándose en su propia audacia. Jadea, se dobla, silba, murmura y se ilumina junto a los personajes mientras Bone Lake hierve a fuego lento en el engaño y se dispara hacia la violencia». – Ben Cherney y Roque Baños
