Partitura dramática en la que el compositor aplicó una cuidada calidez, emotiva e intimista, tal y como supo hacer en tantas otras de sus creaciones. Su música, elaborada y a la vez sencilla y directa, sirvió para arropar a los dos personajes centrales con afecto y ternura, particularmente desde su bello tema principal. Esta es una creación austera que se desarrolla en dos niveles dramáticos: el dedicado a exponer la fragilidad de los personajes y aquél destinado a dotar de vigor la hostigación a la que se ven sometidas.
