Más allá del uso muy frecuente (y no sobreuso, por su lógica) del tema principal de Alan Silvestri, no hay demasiado destacable en este muy eficiente y competente trabajo que aspira sustancialmente a enfatizar la acción y aportar grandilocuencia. Destaca su contratema -aunque algo elemental y básico-, del que de todos modos se saca poco provecho. En su conjunto tiene una gran, enorme producción musical, música muy vistosa pero de contenido e interés más escaso.

