La banda sonora de este filme combina la música original de Reznor y Ross con temas preexistentes de, entre otros, John Adams, Ambitious Lovers, Julius Eastman, Ryuichi Sakamoto o Everything But the Girl. El contraste entre la música preexistente y la original busca crear un paisaje sonoro híbrido: electrónico, minimalista y emocional, al mismo tiempo que clásico, de grandeza orquestal, ahondando en la psicología y la moral de los personajes de manera sofisticada, generando un diálogo entre lo humano y lo abstracto. Con las teclas del piano Reznor y Ross aportan un tono entre etéreo y amenazante, creando una tensión constante. El resultado genera un envoltorio y entorno abstracto e hipnótico, incómodo a ratos, pero también bello.
