Hermosa y delicada partitura, que aporta no solo belleza a la película sino un cariz de frágil equilibrio en las emociones de las protagonistas. Contiene temas de inspiración irlandesa y se hace uso de instrumentos solistas étnicos, pero muy especialmente destacan tanto el piano como el violoncelo, que dan vida a una de las bandas sonoras más sentidas y emocionales del compositor.
