Este thriller de espías de tono realista y desencantado, lento y muy dialogado, sin acción trepidante y que funciona como un juego del ratón y el gato tiene en la música un elemento cohesionador y también dinamizador. Sigue los patrones clásicos del género, con cálidos temas ambientales, también dramáticos, aires jazzíticos y cierto cariz cómico.

