
Compositor: Hidrogenesse
Sello: Austrohúngaro
Duración: 43 minutos
Título original: Daniela Forever
Director: Nacho Vigalondo
Nacionalidad: España
Año: 2025
La vida pierde todo sentido para Nick con la pérdida de su novia Daniela. Un día es invitado a formar parte de un ensayo clínico que le permitirá controlar sus sueños y accede con la esperanza de recuperarse. Ahora Nick puede soñar con Daniela cada noche y reanudar su relación, más idílica que nunca. Aunque sea en sueños. Y corriendo el riesgo de perderse en ellos para siempre.
Esta es la segunda colaboración del grupo de pop electrónico Hidrogenesse con el realizador Nacho Vigalondo (tras La alarma, capítulo de Historias para no dormir de 2022), siendo el que nos ocupa un trabajo bastante más interesante y complejo. Es una banda sonora atípica, marcada por el peculiar e inclasificable estilo del dúo, con una música que encaja perfectamente en el universo soñado y creado por el protagonista, Nicolas, que es DJ de música techno. En este sentido, es importante la referencia directa a Hidrogenesse en la trama, el grupo favorito de Daniela, llegando Nick directamente a mirar al cielo y pedir música de Hidrogenesse para que suene en el sueño, convirtiéndose de esta forma en un Dios DJ que ambienta musicalmente esa nueva realidad soñada. Es curioso como el dúo catalán es referente de los personajes en la música diegética y a la vez son los autores de la música incidental, creando un insólito combo autorreferencial.
El gran acierto de la música incidental es el papel que juega entre los dos planos del relato, sonando solo en el plano irreal y soñado de la historia (la parte que está grabada en formato panorámico digital). En cambio, la sección de la película que tiene al protagonista anclado a su triste vida real (la parte grabada en Betacam y en formato cuadrado) solo contiene música diegética. La banda sonora se asienta y construye a partir de esta dualidad, siendo fiel a este patrón hasta el final. Al contrario que los formatos de imagen, que se mezclan en ambos planos aumentando la confusión del propio Nick, la música se plantea como la pista clave para que el espectador siga el hilo y sepa situarse en el plano correcto del relato. En un momento dado, Nick pide a gritos que suene música de Hidrogenesse mientras irónicamente ya está sonando de forma incidental, pero le es ajena. El mundo soñado ya tiene su propia autoridad y Nicolas ha cedido el dominio de la música.
La propuesta de Hidrogenesse y Vigalondo es coherente en todo momento con el proceso mental de Nick, alternando una música amable y naif con otra asfixiante y casi pesadillesca. A nivel temático, destaca el breve motivo musical de Daniela, que surge de la mirada y los sentimientos de Nicolas hacia ella y que será crucial en la emotiva e inapelable resolución final.
Es extraordinaria la utilización de la canción preexistente de Hidrogenesse “Escolta la tempesta”. Más allá del divertido cameo del dúo, que aparece interpretando la canción en una escena en el Templo de Debod de Madrid, la letra de la canción resuena con el conflicto interior de Nicolas y su necesidad de afrontar la pérdida de Daniela. La canción tiene una versión en créditos interpretada por la actriz Beatrice Grannò.