
Compositor: Romer, Dan
Sello: WaterTower
Duración: 38 minutos
Título original: A Knight of the Seven Kingdoms
Nacionalidad: EE UU
Año: 2026
Serie televisiva ambientada en el universo de Game of Thrones (11), que cuenta la historia de Dunk, un joven e ingenuo pero valiente caballero errante y su joven escudero Egg a medida que viajan por el reino de Poniente donde aguardan damiselas en apuros, grandes hazañas y peligrosos enemigos.
Esta es la primera entrada al universo de Poniente que no cuenta con música de Ramin Djawadi, después de Game of Thrones (11) y House of the Dragon (22), y Dan Romer se aleja del estilo y los temas de esas dos para dirigirse en una dirección más sencilla y cercana, de aires rurales y folklóricos. La casi total ausencia de los temas que Djawadi ya estableció en aquellas series es llamativa y resta cohesión narrativa a un conjunto que se habría beneficiado de esa continuidad temática. La única excepción es el tema principal de la serie original, que aquí aparece de manera puntual en dos ocasiones: la primera es al inicio del primer capítulo, usado a modo de recurso cómico, y la segunda es al final del capítulo 4, cuando Baelor Targaryen se une al equipo de Duncan en el juicio por combate, con el tema volviendo a su esplendor original, representando el valeroso y honorable gesto de Baelor. Este momento funciona muy bien pero se echa en falta más referencias o otros temas de Ramin Djawadi que podrían haber funcionado muy bien, como el tema del Honor o el tema de la Casa Targaryen.
Dan Romer por su parte introduce dos temas centrales para los dos personajes protagonistas: Dunk y Egg, y los desarrolla durante toda la temporada con mucho acierto:
Es el tema que da comienzo a su viaje en el primer capítulo y le lleva hasta Vado Ceniza donde se va a celebrar el torneo. Es un tema con tintes heroicos, pero también con cierto aire melancólico, que va perdiendo fuerza durante la temporada a medida que el personaje se ve superado por la situación. Sólo recuperará su fuerza y determinación originales en dos momentos clave: el primero es el ya mencionado final del capítulo 4 y extendiéndose durante los créditos de ese capítulo, donde aparece el tema principal de Game of Thrones, que se mezcla con el tema de Dunk en el momento en el que este se da cuenta de que tiene opciones reales de ganar el juicio por combate. El otro momento es más sutil, en el capítulo 5, cuando Dunk, abatido y casi derrotado, encuentra fuerza de voluntad en las palabras de Egg y también de su mentor Ser Arlan, con el tema aquí apareciendo de manera heroica pero también más fragmentada. En general no hay mucho cruce entre este tema con los otros, pero el final del primer capítulo ofrece una bonita unión entre el tema de Dunk y el otro tema central, el de Egg.
Es un tema con menos presencia que el de Dunk, que curiosamente tiene un viaje inverso, teniendo progresivamente más peso a medida que avanza la temporada. Es introducido al final del primer capítulo cuando Dunk y Egg duermen bajo las estrellas, y solo aparecerá en otros 3 momentos más. El primero es más circunstancial, cuando Egg entrena a Trueno, el caballo de Dunk, en el capítulo 3, pero es en ese mismo capítulo donde el tema tiene su mayor transformación, justo al final cuando este se revela como Aegon Targaryen. El tema se vuelve melodramático y casi operático durante los créditos finales pero vuelve a desaparecer cuando este es separado de Dunk, y sólo regresará en la escena final en la que Egg se escapa de nuevo para unirse a Dunk en sus viajes, con el tema volviendo a un arreglo similar al que cerraba el primer capítulo.
Aparte de estos dos temas centrales, hay músicas complementarias que aportan dosis de comedia y emoción por igual, con muchas piezas de corte diegético usadas en los bailes y celebraciones que tienen lugar en el campamento. También hay algunos temas muy secundarios que no terminan de ser explorados con la profundidad que merecerían para ser establecidos como temas propiamente dichos: entre estos se encuentra la despreocupada melodía silbada que se oye en los capítulos 1 y 3, y lo que parece ser un incipiente tema para Ser Arlan al inicio del capítulo 2, pero que no lleva a ningún lado. Las músicas que no desarrollan ninguno de los temas principales son funcionales, pero también algo mundanas, y no llegan a explicar nada del resto de personajes, de sus intenciones o emociones, haciendo que se queden en tierra de nadie.
En conjunto, es una banda sonora funcional, de pretensiones sencillas, que brilla en los momentos en los que se centra en sus dos personajes principales, pero que se difumina en el resto de momentos en los que la música podría haber explicado más sobre el resto de personajes.
