Lo más llamativo del tardío regreso de las aventuras del espía Jonathan Pine diez años después de la primera temporada es la ausencia de Víctor Reyes en la labor musical. La estupenda partitura del salmantino fue uno de los factores clave del éxito de la miniserie original, consiguiendo incluso el premio Emmy a mejor composición para una miniserie, película o especial, además de otra nominación a mejor tema inicial. Con este contexto, no es fácil entender un cambio de compositor, pero al menos los responsables han mostrado buen gusto acudiendo a Federico Jusid, un auténtico seguro de vida en cuanto a música de series se refiere.
El argentino reutiliza el fabuloso tema principal de Reyes, aunque versionado con mayor intensidad y oscuridad, incluyendo en la música de la cabecera un breve motivo de tres notas que luego es muy utilizado en la música incidental. Se trata de una partitura con muchos elementos reconocibles de otros trabajos de Jusid, con cuerdas rasgadas y distorsionadas o instrumentos étnicos de viento de peculiares sonoridades. En este sentido, la música de Reyes era más clásica de espías, muy juguetona y con localismos que te llevaban a Egipto, mientras que esta temporada quizá suena más a género Jusid que a género de espías. Por supuesto que hay mucha, y muy eficiente, música de tensión y acción, pero el grueso de la banda sonora está más enfocada al drama de los personajes que al colorido espacio geográfico. En este sentido, es notable el componente trágico de la partitura, con momentos de gran intensidad en el uso de los coros y las cuerdas, destacando el tratamiento musical de los personajes de Roxana y, sobre todo, Teddy Dos Santos, la figura más compleja y ambigua de la serie.
