El compositor desarrolla su creación en tres frentes musicales bien definidos: en primer lugar, una música críptica y densa para el opresivo entorno en el que se desenvuelve la acción; en segundo lugar, música de gran intensidad dramática, grave y seria, para resaltar la sensación de peligro y amenaza; finalmente, un temario con influencia étnica que ayuda a trascender del ambiente y aporta un bello tono lírico, evocador, con notable tema principal. Se trata de una partitura elaborada, compleja, que no se sujeta a criterios comerciales y con la que entra de lleno en la esencia del drama.
