El compositor cohesiona las tres tramas argumentales en tres bloques temáticos: en primer lugar con una idea de melancolía, tristeza y desaliento, que se extiende a lo largo de la primera hora; en segundo lugar, una explosión de júbilo, de celebración de la vida, coincidiendo con nacimientos y relevos generacionales; finalmente una música para la esperanza y el positivismo, que cierra el ciclo y abre un camino hacia el futuro. Newman combina elementos electrónicos sutiles con instrumentos acústicos, logrando texturas etéreas que reflejan la fugacidad del tiempo. Los motivos repetitivos generan un efecto hipnótico, que expone por un lado la lentitud del paso del tiempo a la vez que muestra su avance. El problema principal es que el arco dramático en su conjunto es lento y su avance es algo a trompicones, de modo que los momentos más emotivos no son consecuencia de lo expuesto sino inserciones súbitas que rompen lo que se suponía era continuidad.
