El compositor hace uso de la música para generar una abstracción, fuera del relato, para ampliarlo y llevarlo a un estadio simbólico y poético. Con quinteto de cuerda, coro, instrumentos electrónicos y la voz soprano de soprano Edyta Krzemie crea las atmósferas de las distintas escenas y el estado de ánimo de la película en su conjunto para extraer su significado de la época en que vivimos. Aunque el coro carece de palabras en su mayor parte, el compositor les dio algunas frases cuidadosamente elegidas, como «pianto» («grito») y «pianto antico» («grito antiguo»), así como “silenzio” («silencio»). El inquietante final utiliza palabras de la «Divina Comedia» de Dante Alighieri. Deambula entre lo sombrío y lo conmovedor.
