Aunque la película incluye numerosas canciones para dar el toque de modernidad, la partitura se adscribe exclusivamente al entorno romántico de la historia, y aborda melódicamente el filme como si estuviese ambientado en la época en la que transcurre la historia de Dickens, pero con un tratamiento contemporáneo. Así, la música es evocadora e idílica, utiliza la guitarra española, una cálida voz femenina y contiene un radiante tema de amor que conoce distintas variaciones a lo largo de metraje, lo que facilita recrear el entorno de ensueño que ayuda a hacer más entendibles los sentimientos de los personajes.

