La compositora aplica una creación poco ortodoxa focalizada a recrear el entorno de caos emocional y psicológico de los personajes. Opta por un lenguaje sonoro moderno, cargado de tensión y ambigüedad, con percusiones secas, texturas experimentales y elementos vocales para generar una sensación de tensión inquietante creciente, que refleja el conflicto interno de la protagonista. Incorpora elementos jazzísticos modernos y experimentales, que se usan para aportar cierto tono de teatralidad e impostura, pero también para crear tensión.
