El compositor firma una creación que fusiona delirio, melancolía, tensión y lirismo, todo ello con un tono contemporáneo. Combina arreglos orquestales con texturas electrónicas, creando una sensación hipnótica con cierta carga de tensión contenida que refleja la complejidad moral de los personajes. Predomina un enfoque introspectivo y contenido y es sofisticada, pero también en exceso dispersa e inconcreta, funcionando más en el corto plazo que como arco dramático, perdiendo fuerza conforme avanza el filme, volviéndose irregular en ritmo y tono, sin alcanzar plenamente su potencial satírico.
