
Compositor: Desplat, Alexandre
Sello: Back Lot
Duración: 102 minutos
Título original: Jurassic World: Rebirth
Director: Gareth Edwards
Nacionalidad: EE UU
Año: 2025
Cinco años después de Jurassic World: Dominion (22), una expedición se aventura en una remota isla para extraer ADN de varias especies de dinosaurios. Este material genético es crucial para crear un revolucionario fármaco médico, pero la misión se complica cuando el grupo se encuentra con una familia perdida en la isla, y descubren una siniestra trama relacionada con secretos genéticos.
Fuera de las bandas sonoras firmadas por John Williams esta es probablemente la mejor aportación musical a la saga de cuantas han ofrecido otros compositores. A pesar de que se reitera lo de que cuando se cita a Williams, es fácil olvidar la música de quien lo está citando, puesto que las distintas apariciones de la música preexistente en la película la llevan a un nivel exultante, incluso a pesar de que no se respetan del todo sus significados y representaciones (el del parque jurásico uno y el de la fascinación por los dinosaurios el otro), ya que aquí suenan más porque es necesario que suenen. Pero fuera de eso Desplat asume el reto con gran profesionalidad, oficio y talento: su aportación es extensa y diversa, con momentos para el énfasis y el lucimiento y otros dispuestos no para que la música sea escuchada y haga partícipe a la audicencia en el espectáculo sino para crear ambientes y tensiones sutiles y a ratos siniestras.
Aplica un tema principal propio que es evocador, discreto y que no pretende imponerse ni hacer sombra -no podría- a los temas de Williams. No es especialmente interesante, como sí lo son momentos concretos como la espectacular secuencia de la persecución marina, donde las referencias (cinematográficas y también musicales) a Jaws (75) son una delicia por la fusión de los estilos de Williams y Desplat a la vez. La secuencia había sido considerada pero finalmente descartada en el filme de 1993, pues Spielberg -con razón- no quiso distraer a la audiencia con la cita al clásico de 1975, pero recuperada ahora ofrece uno de los mejores momentos del filme y la música de Desplat es claramente responsable de este gran logro.