El compositor desarrolla su creación en diferentes niveles: en primer lugar está el ambiental, orgánico, ubicando la música en cada contexto histórico; en segundo lugar está el dramático, con músicas diversas que expanden una atmósfera de cierta turbación, densa y opaca, tanto para el contexto y entorno, para atenazar a los personajes y también para resaltar sus inseguridades y miedos. Finalmente, y en un primerísimo primer plano de percepción, la música coral que se aplica en diégesis y que, más allá de funcionar argumentalmente, es un acto de liberación y una vía de escape emocional de la protagonista.
La banda sonora -tanto la original como la preexistente- une pasado y presente, dolor y amor, tensión dramática y ternura manteniendo con solidez su arco dramático y argumental.
