El compositor aplica una bella partitura con referencias étnicas insertadas en música occidental que le sirven para dar una perspectiva menos localista y más universal y ubicar la mayor parte de su creación en el nivel espacial de las emociones de la protagonista. La música se sitúa también en un nivel dramático en concordancia con la condición de los personajes, austeros y sencillos. Durante todo el filme mantiene este tono contenido y cauto, y no se interfiere en los acontecimientos más dramáticos, que no son apoyados por música, hasta que, una vez se produce la resolución argumental, la música se expande en la forma de una emotiva declaración de apoyo y arropamiento a la protagonista.
