La música en este filme aporta elegancia y distinción, con jazz, música orquestal y melodías evocadoras para crear un paisaje sonoro que captura tanto la nostalgia como la energía creativa del protagonista. Se estructura en una serie de temas breves pero variados, desde piezas que evocan los recuerdos y paisajes parisinos hasta motivos que sugieren la luz provenzal de Marsella, aportando color y ritmo a las transiciones narrativas. Es hermosa, pero le falta un tema con más entidad identificativa.
