Lejos del énfasis de lirismo y sublimación de otras obras del compositor en filmes de temática religiosa, esta es una partitura para el quiebro y el sufrimiento, la desazón y turbulencias, donde todo el entorno parece estar en destrucción. En ese contexto se construye una música alternativa, de esperanza, que se va abriendo y encontrando espacio reflejando la lucha, la comunidad y los desafíos, junto a músicas más íntimas que destacan el tono humano y reflexivo de la protagonista, a quien fortalece.
