Debut en el cine de la compositora, esta es una banda sonora en línea con lo que hizo Fernando Velázquez en el anterior filme, con un estilo e intenciones relativamente similares, pero con resultados ligeramente superiores especialmente por la solidez de su tema principal que, aunque sobreutilizado, da cohesión al conjunto. El aura de Velázquez -mentor de la compositora y facilitador de su participación en este filme- no oculta el oficio y buen hacer en la creación de lo que es una partitura ligera y optimista, sencilla y animada. No aporta nada nuevo al género, es el tipo de música tantas veces escuchada en este tipo de filmes aunque tiene toques muy simpáticos, como los aires tarantinianos, sucios y macarras, que rompen la dinámica conservadora y ortodoxa. Funciona y cumple, es algo impostada en momentos y su tema principal por reiterativo no acaba de alzarse como pretende, pero es un trabajo que suma a una película muy necesitada de esta suma.
