El compositor firma una excesiva, omnipresente y bombástica creación que parece más dispuesta para levantar la película y aportar trascendencia y epicidad que no para explicar. Sus rexturas sonoras densas transmiten tensión, exceso y decadencia, en consonancia con el mundo de casinos y apuestas. Busca generar una constante sensación delirante y operística, pero resulta abusiva e intrusiva. Un motivo musical referencia al protagonista, apabullándole y presionándole. Suena incontables veces a lo largo de la película y aporta un tono demencial y kafkiano.
