El compositor aplica una banda sonora que recrea el entorno futurista a la par que incide en el pasado, con música de aires clásicos, en un contraste que ayuda a cohesionar las numerosas tramas del filme, su caos y que también aporta interesantes dosis de melancolía, casi fatalista, que funciona como contrapunto a la comedia, enfatizándola. No es una obra sólida y sí tibuteante, pero forma parte de lo más interesante y acertado de la película.
