En esta encomiable película, que sube los estándares de producción de las películas peruanas, la música del británico Timothy Williams logra una construcción dramática notable donde las diversas facetas de su música aportan cosas interesantes sobre su relato y sus personajes. El tema principal, cuya base es el piano, le pertenece a la protagonista, destaca por su finura, acorde con el origen aristocrático de ella, pero pese a que naturalmente debería decaer por su turbulenta vida se mantiene firme a lo largo del relato y se expande a ese pequeño mundo que es el restaurante celebrando su triunfo y dicha. Para el chofer Oscar la música resalta sus orígenes afroperuanos, con ritmos de cajón peruano, nunca pierde color ni alegría, a pesar de las adversidades, creciendo con el personaje. Por otra parte también hay temas preexistentes que sirven para la ambientación de la época, de mediados de los sesenta, donde se destacan la banda de rock peruano Los Belking’s y la cantante de música criolla Bartola.
