El compositor amplía el universo sonoro de la película anterior con una banda sonora mucho más agresiva, épica y orientada a la acción desatada del torneo definitivo. Mezcla electrónica industrial, percusión masiva y orquesta sinfónica para enfatizar el tono hiperbólico y violento incluyendo una nueva versión del icónico Techno Syndrome asociado a la película de 1995, reinterpretado con una producción moderna y una mayor densidad orquestal, lo que refuerza la conexión con el legado original sin depender de él.
Las escenas de combate están subrayadas por ritmos frenéticos, sintetizadores distorsionados y golpes orquestales que recuerdan a los videojuegos contemporáneos de la saga. Al mismo tiempo, ciertos motivos asociados a personajes como Scorpion o Sub-Zero aportan una dimensión más mitológica y dramática al relato. La música evita caer en la simple nostalgia y equilibra la referencia al material clásico con una identidad sonora híbrida entre el cine de superhéroes, el metal electrónico y la estética arcade. La banda sonora funciona especialmente bien en combinación con el diseño de sonido, reforzando la brutalidad y espectacularidad visual de los enfrentamientos.

