“Musicalmente, el mundo del aislamiento es profundamente psicológico e implacable. Es a la vez desnudo y apagado, pero también expansivo e intenso para retratar la profundidad desgarradora de la verdadera soledad. Al inicio del proceso, el director Nate Parker compartió audios reales de celdas de aislamiento —reclusos golpeando puertas y ventanas— y quisimos emular eso en la partitura con metales agresivos, que delinean rítmicamente la forma del tema familiar, pero desde la desesperación. A medida que Chris intenta dejar atrás ese mundo, la familia hace un viaje a Windor Peak, rodado en la evocadora Vancouver. En ‘Looking for Peace’ y ‘The Perfect Day’, él conecta con su hijo Jake, y la música explora la calidez y la intimidad de la vida familiar, una sensación de reconexión y de volver a casa. Sin embargo, su entorno lo desencadena constantemente y lo persiguen alucinaciones, como en ‘Visions of Prison’ y ‘Build, Cell, Run’, y empieza a cuestionarlo todo. El trauma de la ausencia de su padre también se ha manifestado en Jake: es incapaz de hablar. La psicosis de Chris se intensifica, pero finalmente abandona el resort para proteger a su familia, sabiendo que no podría sobrevivir otra vez al aislamiento. Cuando está al borde del colapso, escucha a Jake gritar una sola palabra: ‘¡PAPÁ!’, y la música por fin alcanza un momento de verdadera conexión emocional y claridad cuando él se entrega nuevamente a las autoridades.” — Anthony Willis
