En su quinto trabajo el director, el compositor recurre nuevamente a músicas hechas con electrónica e instrumentos reales -son destacables los de viento- para recrear un entorno perturbador y obsesivo en el que se fusiona lo turbio y misterioso con lo dramático y desolador. Es sofisticada y se destaca en particular por lo que aporta a lo desgarrador y lo claustrofóbico, a pesar de que también hay lugares comunes.
