Banda sonora de acción, ambiental y dramática que fusina el pulso visceral del hip-hop del pulp con la intensidad orquestal del thriller moderno. Amplifica el tono crudo y violento de la película, alternando entre pasajes rítmicos, percusivos y agresivos, y momentos más atmosféricos y sombríos. Tyler Bates aporta texturas densas, guitarras tensas y una orquestación nerviosa, mientras que RZA —también director del filme— introduce un enfoque más urbano. El resultado es una partitura híbrida que oscila entre la furia y la introspección, reforzando tanto la violencia externa como el conflicto interior del protagonista.
