El compositor firma una creación nada ortodoxa que se aplica para evidenciar la fragilidad emocional y psicológica del personaje, tan desajustado, aportando además un tono de ironía. Es una partitura breve, contenida, que se mueve entre la melancolía, el desconcierto y una sutil comicidad, de conformidad con el tono ambiguo de la película.
