
Compositor: Ivars, Luis
Sello: Hachelius
Duración: 31 minutos
Título original: Parecido a un asesinato
Director: Antonio Hernández
Nacionalidad: España
Año: 2025
Una mujer divorciada vive con su pareja y la hija adolescente de su primer matrimonio. Pero su exmarido, un policía posesivo y violento, aparece para perturbar su felicidad.
Este thriller estructurado en tres actos y un epílogo va perdiendo fuerza y fuelle a medida que avanza la trama hasta reducirse a ser un filme entretenido pero destensionado. El problema principal -cuestiones de guion aparte- es una música insustancial, irrelevante, que arranca prometedora pero que viaja hacia la nada y nada aporta, hasta reducirse a ser un mero acompañamiento, que es lo peor que puede pasar en la música de este género. En el primer acto genera una expectativa de suspense con sintetizadores, piano y disonancias que funcionan muy bien como pista de despegue, pero en el segundo acto no hay otra cosa que reiteración de prácticamente lo mismo, con mínimo e imperceptible cambio. Aunque este segundo acto explica lo mismo desde otra perspectiva, no se aprovecha para dar un paso adelante notorio que ayude a la audiencia a sentir que la están llevando hacia algo sino para explicar lo mismo desde prácticamente la misma música. Y más allá de algunos momentos con música bonita para parchear paisajes bonitos la película no eleva el vuelo sino que se mantiene a la misma altura.
El tercer acto es musicalmente el peor. Ciertamente ya antes de que la música pretenda resolver el misterio este ya queda resuelto para cualquier espectador que conozca los códigos elementales de este tipo de filmes, así que el compositor llega tarde y especialmente mal: con una insustancial canción de letra poco entendible a causa de la etérea vocalización de la cantante. Una canción que en principio y por su ubicación debería ser aclaratoria pero es solo una aportación estética, nada dramática y mucho menos narrativa: su título es Caminar el tiempo y su estrofa principal (Sabes dónde encontrarme. Tiro los dados. Tú siempre ganas) no significa nada ni tiene relación directa con la trama, a pie de película. Es solo una simple y poco destacable canción que se reitera en el epílogo de modo pretenciosamente evocadora y dramáticamente conclusiva, sin lograrlo.
Esta es una banda sonora que se oxida rápidamente, que no tiene entidad ni sabe generar tensión, a diferencia de tantas películas similares con bandas sonoras ejemplares: Pino Donaggio, por ejemplo, habría aprovechado la música de esa canción desde buen principio para llevarla -a ella y a la audiencia- hasta el punto de impacto, transformándola entonces en canción que explicara algo a la audiencia y creando así una estructura sólida, un arco dramático, una vía musical ascendente, dado además que el epílogo es en realidad un prólogo. No ha sido este el caso y la apatía y falta de inteligencia táctica en la música y en su empleo prácticamente amateur acaban por ser el gran problema de la película y la razón de su insustancialidad.
