Partitura que utiliza de modo referencial el tema principal que Alan Silvestri escribiera para el filme original pero que, a diferencia de aquél, se desarrolla en terrenos más hostiles y menos épicos o aventureros. El compositor aplica una música amenazante, apocalíptica, controladamente caótica, y que se sustenta en lo imprevisible como principal recurso dramático. Ello, y precisamente para hacer más sólida la amenaza, con una música instrumentalmente refinada, un elemento psicológico que otorga y atribuye un factor de gran poder e inteligencia al elemento atacante. Las partes dramáticas son deliberadamente frágiles, lo que comparativamente beneficia el propósito de hacer servir la música como arma arrojadiza contra el espectador.

