En este filme con mucha droga, mucho alcohol, mucha búsqueda, mucho (mucho!) sexo y escenas homoeróticas varias, hay demasiado prediseño, demasiado cálculo y demasiado artificio para al final mostrar bien poca emoción y menos explicación de lo que pasa piel adentro de los personajes. La música entra en y recorrer los espacios que los actores no pueden mostrar, funciona muy bien en toda la parte psicodélica y de colocón, pero en lo emocional es música exasperantemente fría y del todo inexpresiva.
