Banda sonora de tono íntimo y emocional, que aporta al filme un paisaje sonoro delicado y etéreo, con texturas suaves de piano, cuerdas, guitarras tratadas y voces ambientales, enfatizando la fragilidad y vulnerabilidad del protagonista. La música evoluciona a medida que se desarrollan las relaciones en el filme, e instrumentos poco convencionales como el Mellotron o cintas degradadas aportan calidez de manera orgánica, enfatizando la introspección y la conexión humana. Su minimalismo y sutileza, así como su tono contemplativo, ayuda a marcar el viaje interior de los personajes y la reflexión sobre la soledad y la cercanía humana.
