El compositor aplica la máxima de que la mejor música para una comedia es la música seria y desarrolla una notable creación con brillante tema principal gótico y moderadamente siniestro, que sirve precisamente para enfatizar lo humorístico. Trabaja sobre ese tema en algunas variaciones y lo refuerza con otras melodías en similar línea, algunas de ellas algo más oscuras y otras con un tono decadentemente romántico. Se trata de una partitura sólidamente estructurada y que se desarrolla de modo muy solvente.

