Si bien se mantiene la línea estilística que caracteriza la saga, con temas ambientales, dramáticos y de acción aquí hay un tono general algo más sombrío y es en su conjunto una creación más elaborada, densa y compleja con respecto a las anteriores entregas. Refleja bien la decadencia y fragmentación del continente y la evolución de los personajes con temas de contundencia orquestal y coros que enfatizan la gravedad del conflicto. En contraste, hay temas líricos, íntimos, que aportan colores de melancolía y humanidad. Esta dualidad es una de las mayores bazas de la banda sonora.
