El compositor firma una creación de género que contribuye a enfatizar la paranoia, desamor y desilusión de los personajes. Hay poca música en la serie, mezcla aires jazzísticos con electrónica experimental, generando sonidos misteriosos. Se destaca por el empleo del saxofón y el Cristal Baschet, un instrumento de los años 50 hecho de varillas de metal y cristal dispuestas como un piano que crea diferentes tonos al frotarlo con agua. Todo ello para dar propulsión a la violencia potencial del mundo de los espías.
