Banda sonora que combina comedia y acción mediante un enfoque híbrido que mezcla electrónica, jazz y experimentación sonora, reforzando la dualidad entre el mundo interior del protagonista y el entorno criminal que lo engulle. Su aire sesentero y el uso de un piano tratado generan texturas mecánicas que evocan el ritual de abrir cajas fuertes. Las resonancias de bebop y los ritmos pulsantes funcionan como una prolongación de la hiperacusia del personaje, amplificando su percepción distorsionada del entorno. Ese color emocional, cálido y humano, contrasta con la frialdad calculada de los elementos electrónicos. El resultado es una banda sonora que esquiva los clichés del cine de atracos y apuesta por una identidad sonora íntima, nerviosa y profundamente vinculada al arco psicológico del protagonista.
