Con esta banda sonora el compositor marcó un giro hacia un estilo más sinfónico, alejándose del jazz ligero de sus trabajos anteriores. Presenta un tema principal amplio y lírico para cuerdas y metales, con influencias del western clásico y del sinfonismo estadounidense. Combina melodía, dramatismo y momentos de acción con escritura orquestal enérgica, además de variaciones románticas y pasajes más íntimos. Es una obra clave en su evolución hacia un lenguaje orquestal más maduro y cinematográfico.
