Más allá de la reiteración del tema principal, que es empleado con transformaciones o en forma de motivo, este nuevo viaje del compositor al mundo de los vikingos vuelve a ser tan anodino y poco interesante como lo fueron los anteriores. Es al menos mejor que aquellos, y contiene momentos dramáticos y evocadores de cierta relevancia (en particular con el uso de voces e instrumentos étnicos), pero en su mayor parte es mero relleno ambiental.
