Reseña de Manuel Báez:
La banda sonora de la precuela animada basada en la saga de Geralt de Rivia (Andrzej Sapkowski), centrada en su mentor, Vesemir, se mueve principalmente en el terreno de la creación de música textural, en un plano casi siempre dramatúrgico, sin explorar demasiado el aspecto narrativo.
D’Oliveira, conocido por su buen hacer en bandas sonoras de videojuegos de gran éxito, trata de establecer un tono emocional que conjugue el carácter íntimo y emotivo y la oscuridad y la acción de la historia narrada. Sin embargo, es una banda sonora muy inferior a la de los videojuegos, si bien es interesante la elección de elementos de corte medieval y la música más emotiva funciona bien, en ocasiones parece que las piezas saltan una detrás de otra, sin demasiado sentido de la continuidad y sacando al espectador de la acción. Es una lástima, pues algunos elementos, como la música diegética, presente en el primer tercio de la película, funcionan muy bien, a pesar del empeño de Netflix en realizar un doblaje en castellano que no tiene en cuenta la calidad vocal requerida en las canciones. Hay muchos elementos étnicos, con preponderancia de las texturas solistas de cuerda, a veces excesivas, con demasiadas melodías diferentes que destacan sobremanera en momentos en los que la narrativa no pide que los instrumentos ocupen ese lugar de primer plano. En definitiva, no es este el mejor trabajo de D’Oliveira, un compositor solvente. Una banda sonora irregular que en ocasiones logra introducirnos de lleno en el mundo de la magia a través de la elección instrumental, pero que parece algo desapegada de la obra.
Reseña de Juan Manuel Alcocer:
Composición sinfónica y coral extensa que bebe mucho, posiblemente demasiado, tanto de la serie The Witcher (19) como del videojuego Wiedzmin 3: Dziki Gon (15) pero sin llegar a los niveles de estas. Carente de estructura musical son una serie de temas para enfatizar con el personaje, la acción y las situaciones sin definición coherente. Cuando los coros hacen usos de presencia suenan excesivos y estridentes y abusa con frecuencia de los sonidos característicos de la saga. Su mayor falla está en su extensión ya que a la escucha se hace tediosa y cansina. En definitiva, aunque es identificable con el universo musical de The Witcher y cumple en la cinta, se queda a medias con el cometido de agregar algo significativo al mismo y queda completamente en una tierra de nadie musicalmente hablando.

