Reseña de Ignacio Marqués Cuadra:
Notable expansión musical de la saga que, pese a ser nuevamente una extensa creación sinfónica que mantiene la esencia de la saga y que está claramente muy por encima de la media en videojuegos MMORPG, podría ser quizá la menos brillante e innovadora de la serie desde World of Warcraft: Wrath of the Lich King (07). Esto ni mucho menos quiere decir que los compositores no hayan vuelto a desarrollar con mucha solvencia los diversos bloques musicales destinados a ambientar y definir los nuevos territorios, algunos de ellos incluso contando con una música lírica elaborada y de una gran belleza como ha sido habitual hasta ahora. Pero otros muchísimos pasajes no brillan tanto al ser más rutinarios y carentes de esa frescura que ha caracterizado a cada entrega. En parte, esto podría percibirse como cierto agotamiento musical en la saga ya que durante muchísimas entregas el nivel de la música, su originalidad y variedad ha sido siempre muy alto.
En cuanto a la parte más narrativa se recupera el tema del Rey Exánime de World of Warcraft: Wrath of the Lich King para establecer algunas conexiones con personajes y acontecimientos de aquella entrega y adquiere cierto protagonismo el de Sylvanas en algunas cinemáticas. Glenn Stafford también recupera dos de los temas más míticos de la saga para los orcos y los humanos nada menos que de Warcraft II: Tides of Darkness (95), con una adaptación para orquesta muy estimable de ambos.
