Es pronto para saber la deriva que tendrá la serie Alien: Earth (25), de la que de momento solo se conocen dos episodios que han despertado valoraciones desaforadamente entusiastas entre la crítica especializada y desaforadamente negativas entre buena parte de la audiencia que ha compartido sus impresiones: basta con leer lo que se comenta en Filmaffinity. Personalmente suscribo -de momento- lo que ha señalado Fausto Fernández en la red social X, en una valoración prudente y cauta, a la espera de lo que acontezca en las siguientes entregas: Una curiosa, y coherente, conexión entre el universo Alien y Blade Runner, lo que le otorga a la serie un plus a su, de momento, claustrofóbico desarrollo entre Resident Evil y The Raid (y la pirámide invertida de La Galaxia del terror, claro). Estoy de acuerdo con él, pero añado que ni Vangelis, ni Ueda ni Shinoda son esperados aquí; Jerry Goldsmith, en cambio, sí: si hay un xenomorfo debe estar Goldsmith.
Cuando se estrenó Alien: Covenant (17), de Ridley Scott, me llamó mucho la atención que una de las cosas que más se comentaran en redes sociales y entre los aficionados fuera el uso de la música de Goldsmith de Alien (79). ¿Por qué sorprendía cuando debería ser lo normal y lo esperado? Probablemente porque algo se hizo mal desde el mismo principio y fue el no contar con esa música para cohesionar el resto de las películas. Sagas como las de Star Wars, Indiana Jones, Harry Potter, Star Trek, The Lord of the Rings, o incluso también Friday the 13th, Halloween o The Nightmare on Elm Street, fueron vertebradas con el mismo tema principal, tal y como suele suceder en la mayor parte de las series televisivas, algo sumamente práctico para vincular de modo natural las nuevas entregas con las anteriores, dar continuidad -incluso siendo precuelas- y consolidar una impresión de pertenencia a un mismo gran y extendido relato. Porque el tema principal se erige como uno de los elementos más representativos, cuando no el que más, generando empatías, identificación emocional e intelectual, y también fidelización. La audiencia a quien guste la saga espera escuchar la música que la representa en la nueva entrega, y no hacerlo deja una sensación de vacío, también de frustración. Aunque sea de refilón, o en un estadio muy germinal...
Cierto es que a causa de la gran dispersión musical en la saga Alien no existe entre el público en general (excluido el cinéfilo) una percepción clara de cuál es su música identificativa, y podría alegarse que lo que conocemos por tema principal del filme de 1979 es más de la nave Nostromo que de la bestia, como así es. Pero Goldsmith sí vinculó al xenomorfo un tipo de música -apenas unas notas musicales- que habría resultado representativa de haberse reutilizado. Lo cierto es que la música de Goldsmith se ha ido diluyendo cuando no olvidando en el camino, exceptuando las citas de Ridley Scott en Prometheus (12) y Alien: Covenant, donde por cierto la música de la nave ya no era del Nostromo sino del Covenant, lo que fue agradecido. Sería fantástico que Jerry Goldsmith hiciera acto de presencia en alguno de los próximos episodios, pero glorioso si fuera lo último en aparecer para unirse así al Alien de 1979.
