Compartimos la carta que hemos enviado al director de La Vanguardia y al Defensor del lector del mismo diario, exponiendo la gravedad del asunto relacionado con la entrevista a un compositor llena de falsedades. Editorial relacionado: La necesidad de engañar
Carta al Director y al Defensor del Lector de La Vanguardia
Me dirijo a ustedes de forma conjunta para trasladarles mi perplejidad ante el contenido que fue publicado el 5 de junio de 2025 en la sección La Contra, firmado por Ima Sanchis Jost, en una entrevista al compositor José Manuel Cancela (aquí).
En dicha publicación se vierten afirmaciones objetivamente falsas y de extraordinaria gravedad, atribuyendo al entrevistado la autoría de bandas sonoras de enorme relevancia internacional como Piratas del Caribe, Matrix, Indiana Jones, Rocky, Dune o incluso la música de los XXIII Juegos Olímpicos de 1984. Como es de sobra conocido en el ámbito cinematográfico, dichas obras pertenecen a compositores como Hans Zimmer, John Williams o Bill Conti, entre otros.La atribución relativa a los Juegos Olímpicos resulta especialmente flagrante, dado que en esa fecha el entrevistado tenía únicamente doce años.
Lo más grave no es únicamente la publicación inicial de estas afirmaciones en un medio de la relevancia y prestigio de La Vanguardia, sino la ausencia total de rectificación posterior. La autora ha vuelto a difundir muy recientemente la entrevista en redes sociales —adjunto captura de pantalla—, y que, ante las advertencias señalando los errores, no ha existido corrección alguna, sino una actitud que ha sido percibida como de desprecio o banalización del asunto.
No se trata de imprecisiones menores ni de interpretaciones discutibles, sino de errores factuales fácilmente comprobables y desmentibles con una mínima verificación. No existe constancia en bases de datos profesionales como IMDb, ni en registros públicos, ni en la propia web del compositor, de que haya participado en dichas obras en ningún grado, ni siquiera como músico de sesión.
Soy Conrado Xalabarder, creador y director de MundoBSO, el mayor portal dedicado a la música cinematográfica del mundo y el más importante en lengua española. En toda mi trayectoria profesional no había encontrado una acumulación de falsedades de esta magnitud en una publicación de referencia, y me resulta difícil concebir un precedente similar en la historia de su diario.
Mi familia ha sido suscriptora de La Vanguardia durante décadas, circunstancia fácilmente verificable. Precisamente por ello, este episodio no solo resulta decepcionante, sino profundamente preocupante desde el punto de vista de la credibilidad informativa.
Desconozco si la sección en cuestión responde a un formato especial o a algún tipo de contenido patrocinado, pero en ningún caso ello puede justificar la ausencia de controles básicos de verificación. Publicar afirmaciones de esta naturaleza sin contraste mínimo supone un fallo editorial de considerable gravedad.
Entiendo que haya transcurrido un año desde la publicación, pero ello no elimina la necesidad de asumir responsabilidades internas ni de analizar cómo ha podido producirse un error de tal magnitud sin corrección posterior.
Les ruego, por tanto, que desde sus respectivas funciones no solo valoren lo ocurrido, sino que adopten medidas efectivas para reforzar los mecanismos de verificación y evitar que La Vanguardia vuelva a verse comprometida por la difusión de información tan grotescamente falsa de esta naturaleza.
Atenta y muy respetuosamente
Conrado Xalabarder
